Kaukokaipuu : Daniel Tordera

Comienzo con la Corrección de la Novela

You’ll find reading your book over after a six-week layoff to be a strange, often exhilarating experience.

Stephen King

Bueno, si lo dice el Sr. King no voy a ser yo quien le lleve la contraria.

Ya ha pasado 6 semanas desde que acabé el primer borrador de El Arte de la Fuga y va siendo hora de ponerse a leerlo. Creo que el proceso de dejar reposar la obra es necesario para darle un enfoque más objetivo a su lectura. Al que le parezca mucho le recuerdo que Horacio recomendaba guardar lo escrito nueve años, antes de volver sobre ello y corregirlo con ese distanciamiento:

Condenad todo poema que no ha sido depurado por muchos días de corrección

Horacio

Ahí queda eso.

Sin embargo, no he pasado estas semanas completamente ajeno al proceso. He estado leyendo un poco aquí y allí (entre otros) cómo acometer las correcciones de un primer borrador. Sin embargo es aquí -dentro- donde más he estado mirando. Juntando un poco lo de fuera y lo de dentro he llegado a lo que creo que puede ser mi propio método de trabajo en este proceso de corrección.

Si funciona, compartiré mis ideas y mi experiencia. Si no, tocará colgarse de un árbol.

Pero ahora, a leer(me).


A Través de la Ventana (o Cuando Toca Descansar)

Dentro,
hundido en el sofá,
mirando la tele.
Un hombre.
Fuera,
en chimenea de tejas rojas,
oteando el horizonte.
Un tordo.

Dentro
camiseta interior
-antes blanca-,
barriga cuarentona.
Fuera
abrigo de plumas
-siempre negras-,
majestuoso pecho.

Dentro
el vacío,
el futuro al alcance de un bote de pastillas.
Fuera
el cielo,
las nubes al alcance de un batir de alas.

Dicen,
El hombre, rey de la creación.

Digo,
Dios debió descansar al sexto día.


En Mis Versos

Estoy yo
y,
si acaso,
alguno de vosotros
se identifica.
Porque al fin y al
cabo
somos todos
humanos ¿no?
Comer, beber,
follar,
intentar amar,
ver la vida pasar,
vivir
esperando a que
mamá
nos recoja
tarde,
que el timbre
no suene aún.
Unos minutos más
en el recreo.


Eso Creía

La vida es
toda esa serie de acontecimientos que me suceden
después de haberte conocido.

O eso creía.


Por Si Acaso

Me contaron la historia de aquella chica
que era muy fresca
muy salida
muy suelta,
tanto que
cuando un amigo le comentó que le dolía la cabeza
ella contestó
“no te preocupes”
y se puso de rodillas.

Desde entonces cuando conozco a una mujer
siempre menciono ese dolor,
esa jaqueca,
esa migraña.

Ya sabéis,
por si acaso.


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